¿Por qué deseas alcanzar el éxito?

by Versión original por Kevin Miller

La vida de Peter (Pedro) Chung, presidente ejecutivo y gerente general de la compañía educativa Eminata Group (el Grupo Eminata), valorada en millones de dólares.
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Peter Chung success story

La mayoría de los hijos de predicadores no pueden decir que el mejor consejo que han obtenido en la vida fue cuando sus padres les aconsejaron convertirse en hombres de negocios en vez de ser misioneros.    Pero eso fue exactamente lo que le sucedió a Peter (Pedro) Chung, presidente ejecutivo y gerente general de la compañía educativa Eminata Group (el Grupo Eminata), valorada en millones de dólares, cuya oficina principal queda en Vancouver, British Columbia, Canadá.

Durante la mayoría de su vida joven Peter se había rebelado en contra del cristianismo.  Estaba enfadado con su padre ya que tenía un trabajo que pagaba muy poco: era pastor de una pequeña iglesia coreana en Los Ángeles.  Por eso, su madre tenía que trabajar por largas horas para sostener a la familia.  Peter dice, “le tenía rencor a mi padre porque sentía que debería proporcionar la comida para la familia en vez de mi madre.”

Después de irse de su hogar para ingresar a la UCLA (la Universidad de Los Ángeles) Peter estudió las matemáticas y la informática.  Muy pronto, la religión logró infiltrarse una vez más en su vida.  Peter dice, “el compañero de cuarto de mi hermano era un cristiano muy fiel.  Este muchacho aprendía la luz a las seis de la mañana para leer la Biblia y orar antes de ir a clases.”  Peter creía que sabía mucho acerca del cristianismo ya que era el hijo de un predicador, pero después de asistir a algunas reuniones de estudio bíblico con el compañero de cuarto de su hermano se dio cuenta de lo poco que realmente sabía acerca de Dios.

El conocimiento académico acerca de Dios que Peter tenía se convirtió en algo intensamente personal cuando sobrevivió un accidente automovilístico que debió haber sido fatal.  Esto realmente le despertó hasta tal punto que Peter decidió convertirse en un cristiano.  Peter estaba tan entusiasmado al haber encontrado esta nueva fe que quería ser un misionero.  Pero por el contrario su padre le animó a considerar una carrera en los negocios.  Desde el momento en que Peter había llegado a Los Ángeles a los catorce años había mostrado una habilidad extraordinaria para ganar dinero.  Se iba de puerta a puerta para encontrar trabajos esporádicos y se había empezado su propio estudio de Tae Kwon Do cuando era estudiante.  Era evidente que Peter tenía una facilidad para identificar cualquier oportunidad en los negocios y que podía obtener lucro en la mayoría de ellas.  El padre de Peter reconocía este don y le convenció a realizarlo.

Después de tener un par de trabajos modestos pero en última estancia poco satisfactorios Peter evaluó sus talentos y se dio cuenta que si quería entrar en los negocios por sí mismo, el mejor lugar para empezar sería enseñando la informática, que era un campo con mucho interés en ese entonces.  Para probar el mercado Peter alquiló un salón de clase y empezó a hacer anuncios.  Al responder diez alumnos a los anuncios el nuevo negocio de Peter empezó a marchar.

Tres meses más tarde, el número de alumnos que tenía Peter dobló.  Mientras tanto, la compañía en donde trabajaba durante el día estaba pasando por algunos momentos duros y por eso Peter le pidió a su jefe que le despidiera.  Sin esta red de seguridad Peter se lanzó en su negocio de educación y aumentó las clases de uno a cuatro, necesitando contratar a un par de profesores.  Muy pronto su academia creció hasta tener clases en varios lugares.

Con su éxito inicial Peter extendió y diversificó su negocio aún más.  Abrió más academias, se involucró en la importación y la exportación, el desarrollo de los bienes estatales, y otros negocios.  Durante su mejor momento Peter dirigía catorce negocios separados y disfrutaba de todos los resultados de su trabajo. Peter dice, “solía ir a trabajar en una limusina, viajaba a Washington en mi avión privado, y cosas semejantes.”

Pero todo crecimiento rápido hacia la cima tiene un precio que pagar.  En el caso de Peter su esposa Stephanie y sus cinco hijos pagaron ese precio.  Stephanie se había casado con Peter años atrás durante una visita a la Corea del Sur.  Ella dice, “quería pasar más tiempo juntos como familia.”  El orgullo también era una dificultad para Peter.  Dice, “Existían presiones políticas de parte de las instituciones públicas ya que nuestro presupuesto era muy grande.”  Peter creía que podía enfrentarse al gobierno solo, y se embarcó en una lucha que terminó devastándole su negocio.  Cuando terminó la riña, su activo de capital se había disminuido hasta tener sólo cinco por ciento de lo que tenía antes.

Esta derrota lo llevó a examinarse a sí mismo.  En los tres años siguientes viajó, leyó la Biblia, reflexionó acerca de su vida y pasó tiempo con su familia para conocerlos realmente.  Cerca del final de esta etapa Peter hizo un viaje a Vancouver, Canadá, el cual trazaría su destino.  Durante su estadía leyó un titular acerca del alto índice de desempleo en la provincia de British Columbia. Y reconoció la oportunidad inmediatamente.  Empezó una academia privada que trabajaría junto con el gobierno para brindar entrenamientos para encontrar trabajos.  Como usó su enorme experiencia en esta industria, no le tomó mucho tiempo para que Peter se hubiera construido un negocio con ganancias de $50 millones anuales.

A pesar de que Peter está en la cima una vez más, esta vez las cosas son diferentes.  Ha hecho de su familia su primera prioridad.  Pero aún más importante, ahora tiene un mejor sentido de lo que el verdadero éxito – y la felicidad real – realmente son.  Dice, “El consejo que le doy a la gente joven es esto: si quieres tener éxito lo primero que tienes que hacer es descubrir la razón por la cual deseas tener éxito.  Tienes que examinar tu alma y descubrir por qué deseas ir en esa dirección.  No puedes estar haciendo las cosas sólo por el dinero, porque el dinero no te brinda la felicidad.  Tienes que entender lo que significa la felicidad primero, y eso sólo lo puedes entender con Dios.”

¿Por qué deseas alcanzar el éxito?  Deja que el Señor Jesús te muestre lo que realmente significa el éxito.  Si no conoces al Señor Jesús, te animamos a hacer la siguiente oración:

Señor Jesús, quiero conocerte personalmente.  Gracias por morir en la cruz por mis pecados.  Abro las puertas de mi corazón para recibirte como mi Señor y Salvador personal.  Gracias por perdonarme mis pecados y por darme la vida eterna.  Toma control de mi vida.  Hazme la persona que quieres que sea.  Amén.

Al hacer esta oración has tomado el primer paso para tener una relación personal con Jesús.  Nos encantaría orar por ti y enviarte más información por correo electrónico.  Por favor completa el siguiente formulario:

 

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