“Creía que mi cronómetro estaba roto.”
by Versión original por Karen StillerLa vida de Allyson Felix: Para los finales de la estación de carrera del 2003 Allyson había roto muchos récordes incluyendo uno que había sido establecido por la atleta de cinco medallas olímpicas Marion Jones.
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En las olimpiadas del 2004 en Atenas, Grecia había una joven participante de 18 años en la competencia de carreras de los 200 metros, categoría mujeres. Esta es una carrera corta de gran velocidad y una prueba de poder de carrera que sólo las atletas con los mejores entrenamientos en el mundo podían demostrar.
Esta joven americana en la pista era Allyson Felix, la hija de un pastor en Los Ángeles. Es increíble creer que había comenzado su entrenamiento (y su entera carrera) a sólo un poco más de un año atrás durante su último año en la escuela secundaria. Hasta su entrenador pensó que su cronómetro estaba roto la primera vez que la vio volar por la pista de carrera de la escuela.
Allyson dice,
“Cuando observé las posibilidades en el futuro en la pista fue bastante claro para mí que esto sería algo para mí. Este era mi futuro”
Los padres de Allyson también observaron que Allyson tenía madera a medida que empezó a competir, y a ganar, en competencias internacionales con atletas de mayores de edad. El padre de Allyson, Paul, dice: “Ella sólo quiere ser la persona que Dios quiere que sea.” Y era bastante claro que Dios había creado esta joven para volar como el viento.
Para los finales de la estación de carrera del 2003 Allyson había roto muchos récordes incluyendo uno que había sido establecido por la atleta de cinco medallas olímpicas Marion Jones. Se enfrentaba ahora a una decisión difícil. Los padres de Allyson querían que asistiera a la universidad. Sus entrenadores le dijeron que la medalla de oro olímpica estaba al alcance de sus manos. La familia se puso a orar. Allyson dice, “Creo que esta fue la razón por la cual me tomó tanto tiempo hacer esta decisión ya que constantemente le pedía la guía de Dios”.
Allyson decidió empezar a estudiar en la universidad pero no se unió al equipo de atletismo de la universidad. Ella tomaría clases y estudiaría para alcanzar su meta de convertirse en profesora de la educación primaria. Al mismo tiempo, se prepararía para las olimpiadas.
Su madre Marlean dice, “Pudo balancear los dos. Es muy difícil y no lo recomendaría para la persona regular.”
Pero Allyson no es persona común y corriente. Y su patrocinador corporativo Adidas estaba al tanto de esto también. Ellos la ayudaron a competir en las competencias internacionales para prepararse para su momento en las olimpiadas. Su entrenamiento requería cuatro a cinco horas diarias en donde se calentaba, entrenaba y corría. Todo valió la pena en Atenas. Allyson corrió los 200 metros en 22.18 segundos, y obtuvo la medalla de plata al final.
Paul explica,
“claro que queríamos que ganara la medalla de oro pero ganar la medalla de plata a los 18 años ya es un logro increíble”
Allyson describe estar triste después de que le colgaran la medalla de plata alrededor de su cuello.
Dice que, “necesité que mi familia me ayudara a observar ese momento con la perspectiva correcta”
Su padre explica, “Ella entiende que a pesar de que haya ganado todas estas medallas y de que haya alcanzado grandes éxitos en la pista, su habilidad no proviene de ella misma sino de Dios”
Esta actitud le ha ayudado a Allyson a mantenerse grácil y humilde cuando gana o cuando no lleva a cabo las cosas al nivel que ella espera de sí misma.
Marlean dice, “Estoy orgullosa de su humildad, la mayoría de la cual proviene de su relación con el Señor”
Allyson lleva con ella esta relación en su carrera como atleta. “Es mucho mejor si existe la oportunidad para ser ejemplo cristiano”
Ser atleta cristiana no significa que Allyson ya no se esfuerza por alcanzar la medalla de oro. Pero Allyson sabe que esto no es lo más importante. “Todos tenemos que tener una pasión y razón para hacer lo que estamos haciendo. Y realmente es necesario de que exista un propósito allí. Y creo eso es lo que nos impulsa a alcanzar el éxito. Yo sé que mi talento viene de Dios. Y ese es mi propósito. De correr y de darle la gloria a Él”
¿Estás buscando la Verdad? Si es así, ¿por qué no le pides al Señor Jesús que te ayude a encontrarlo? Si no conoces al Señor Jesús te animamos a hacer la siguiente oración:
Señor Jesús, quiero conocerte personalmente. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Abro las puertas de mi corazón para recibirte como mi Señor y Salvador personal. Gracias por perdonarme mis pecados y por darme la vida eterna. Toma control de mi vida. Hazme la persona que quieres que sea. Amén.
Al hacer esta oración has tomado el primer paso para tener una relación personal con el Señor Jesús. Nos encantaría orar por ti y enviarte más información por correo electrónico
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Ron y Cristy Varela