La luz en medio de las tinieblas

by Versión original por Kevin Miller

La vida del General Brigadier Robinson Risner, piloto jubilado
~~~~~~~~~~~~~~~~~~

General Robinson Risner

Hay un viejo dicho inglés que dice que una persona que se cae de un caballo tiene que quitar el polvo de sus zapatos y volver a subirse inmediatamente para no quedarse con el miedo.  Pocas personas entienden este dicho mejor que el General Brigadier Robinson Risner de la ciudad de Austin en Tejas.  El Sr. Risner era un piloto de combate durante tres guerras diferentes: la Segunda Guerra Mundial, la Guerra contra Corea, y la Guerra en Vietnam.  El enemigo le derribó no sólo una vez sino que dos veces y ambas veces en territorio enemigo.  Pero a pesar de estos  sucesos el Sr. Risner nunca dudó en volver a volar y en alistarse para seguir sirviendo a su país.

Manteniéndose motivado
Al escuchar su historia uno se pregunta: “¿Cómo se mantuvo motivado este hombre?” Lo increíble es que después de que derribaran su avión por segunda vez, los soldados Vietnameses capturaron al Sr. Risner y lo mantuvieron como prisionero de guerra por más de siete años y medio.  Durante esos años el enemigo lo sometió a horribles torturas y lo pusieron en una celda solitaria sin comunicación alguna con otros.  ¿Qué es lo que lo mantuvo motivado durante estas horas de oscuridad? ¿Por qué se arriesgó de nuevo el Sr. Risner, sometiéndose a la posibilidad de más torturas y hasta la muerte? ¿Qué lo motivaba a seguir entrenando para salir a más misiones de combate? Según el Sr. Risner las respuestas a estas preguntas tienen relación con su fe.

Antes de haber sido tomado como prisionero de guerra Risner siempre pedía ayuda a Dios en los momentos difíciles pero nunca se había sentido capaz de entregar su vida entera a Él. Sin embargo, todo eso cambió cuando Dios intervino milagrosamente en su vida al darle unos momentos preciosos de libertad durante su estadía en lo que Risner llama “el hotel Hilton de Hanoi”, o sea, el campamento de los prisioneros de guerra.

Todo comenzó un día cuando los soldados Vietnameses intentaban obligar a Risner a hacer campañas propagandistas a su favor.  Cuando Risner se resistió los soldados enemigos le doblaron los brazos hacia atrás y lo esposaron. También le encadenaron los pies y le ataron a la cama.  El Sr. Risner se quedó tremendamente adolorido hasta tal punto que no podía siquiera recostarse para descansar unos minutos.  Le pidió a  Dios que le ayudara a soportar el dolor y Dios le respondió. Aun así, después de diez días de tortura Risner había llegado a su límite. Se cayó al piso por causa del agotamiento que tenía y esto causó que las esposas se cerraran aún más sobre sus ya sangrientas muñecas. Esto fue todo lo que pudo aguantar.  El Sr. Risner le dijo a Dios: “Señor, ya no puedo más. Necesito tu ayuda milagrosa.” Después de esa corta oración y sin estar consciente de lo que estaba haciendo, Risner golpeó las esposas de su mano derecha en la cama de cemento, y de pronto, éstas se abrieron.

Dios existe
A pesar de que sus manos ahora quedaban libres, los pies del Sr. Risner seguían atados y encadenados con un candado metálico de más de diez centímetros.  El Sr. Risner no se desanimó. Oró de nuevo: “Señor, un candado más.” No podía usar sus dedos porque estaban negros e hinchados.  El mismo Sr. Risner lo describe así: “parecían salchichas grandes y negras”  Pero con la poca fuerza que le quedaba simplemente golpeó el candado con su pulgar, y para su sorpresa, éste se abrió.

Inmediatamente, el Sr. Risner se levantó de la cama para ir al baño.  Como había estado encadenado por diez días seguidos le habían obligado a vivir en el mismo sitio donde tenía que hacer sus necesidades.  ¡Qué alivio sentía ahora! Al escuchar regresar a los guardias Risner volvió a engancharse las esposas y las cadenas, pero esta vez no tan apretadamente para no cortar la circulación de sangre. Gracias a Dios los guardias no se dieron cuenta.

Era un milagro que el Sr. Risner soportó no sólo esta  experiencia pero muchas otras más. Pero el Sr. Risner no estaba amargado o lleno de odio por lo que le hicieron sus captores sino que desarrolló una fe duradera en el Dios verdadero.  El Sr. Risner nos cuenta que, “finalmente había llegado el momento en que pude confiar en Dios para entregarle mi vida por completo.  Perdí mi libertad por un largo tiempo pero regresé a casa convertida en una persona más fuerte.”

Después de treinta años el Sr. Risner sigue recordando la manera en que Dios lo ayudó en medio de las tinieblas. Quiere que todo el mundo confíe en Dios en medio de sus dificultades, tal como lo hizo, y que prueben la fe en Dios.  Nos dice, “Pruébalo, y si no te gusta, entonces podrás dejarlo. Pero una vez que lo hayas probado, no creo que podrías abandonarlo.  Te darás cuenta que Dios es lo mejor que te ha sucedido.”

¿Hay algo en tu vida que te está encadenando en este momento? ¿Por qué no le pides al Señor Jesús que te dé la libertad que necesitas?  Si no conoces al Señor Jesús te animamos a hacer la siguiente oración con nosotros:

Señor Jesús, quiero conocerte personalmente. Gracias por morir en la Cruz por mis pecados. Abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y por darme la vida eterna. Toma el control de mi vida. Hazme la persona que quieres que sea. Amén.

Al hacer esta oración has tomado el primer paso para tener una relación personal con el Señor Jesús.  Deseamos orar por ti y que mandarte más información acerca del Señor Jesús por correo electrónico.  Por favor, rellena el siguiente formulario:

 

si

Para hacer un comentario acerca de esta historia,
haz clic aquí

~~~~~~~~~~~~~

    Haga clic para leer más historias de la serie Secretos del éxito.

    Haga clic para encontrar más recursos.

 

Ir al principio de la página
Enviar a un amigo