Triunfando dentro de la zona roja
by Versión original por Kevin MillerLa vida del exitoso comentador deportivo Spencer Tillman de la estación CBS, ex jugador de la NFL (la liga profesional de fútbol americano de los Estados Unidos) y capitán de un equipo del Super Bowl (copa profesional de fútbol americano).
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Todo era silencio cuando el hombre responsable de terminar la vida de la madre de Spencer Tillman entró en el cuarto del hospital lleno de treinta personas el 23 de enero de 2002. Lo único que se oía era el resollar rítmico del respirador que continuaba lo que quedaba de la vida de LaRue Helen Tillman. Era madre, esposa, misionera, amiga de tanto los ricos como los pobres...pero ahora no quedaba nada más que su caparazón –era una vasija vacía.
Un camino largo y difícilEl camino que la trajo a este punto fue largo y difícil. Spencer y sus hermanos habían estado al lado de su madre por años, mientras que ella luchaba contra la diabetes que literalmente la cortaba sistemáticamente y de poco a poco. Nueve años atrás la enfermedad le había tomado una de las piernas. Pocos años más tarde le amputaron la otra pierna. Entonces la enfermedad le atacó los riñones y estuvo forzada a tener tratamientos de diálisis. En junio del 2001 tuvo una apoplejía. Siete meses después tuvo un grave ataque al corazón. Y tuvo otro al día siguiente que la dejó con sólo veinte por ciento de funcionamiento del corazón. Veinticuatro horas más tarde todo había terminado.
Después de confirmar con la familiar sus deseos una vez más el hombre de uniforme blanco puso su mano en el tubo del ventilador y lo sacó de la boca de la señora Tillman. Su reacción fue inmediata. Sus ojos se abrieron bastante y soltó una tos. Spencer dice:
“A pesar de que todos sabían que su reacción era involuntaria - que era sólo el grito sofocado de un ser moribundo – no podían dejar de tener esperanzas por un milagro final”
Sin embargo, después de esa breve chispa de vida la señora Tillman recayó a su estado de coma. Falleció unos minutos más tarde.
La crisis de identidadLa muerte de la madre de Spencer significaba más para él que la simple pérdida de su madre. Esto marcó el comienzo de una crisis de identidad para Spencer. Explica que:
“No podía escaparme de algunas preguntas persistentes acerca de mi vida. Aquí estaba yo, que había jugado en la NFL (la liga profesional de fútbol americano) y que había sido capitán de un equipo del Super Bowl. Era un exitoso comentador deportivo de la estación CBS – era uno de los pocos afroamericanos que había llegado a tal puesto. Era un hombre de negocios que volaba alrededor del país haciendo tratos. Y era esposo y padre de cuatro hijas bellísimas. Tenía una buena vida – una excelente vida en comparación a la mayoría. Pero sin embargo, algo faltaba en el centro de mi corazón.”
Por los siguientes dos meses Spencer se afligía con similares pensamientos. Entonces, una mañana, mientras que meditaba y oraba en su oficina, Spencer sintió el impulso de salir a caminar. Aunque no sabía ni a dónde ir o por qué, se paró y salió afuera. No tenía ninguna idea de adónde le dirigiría esta caminata, tanto física como espiritualmente. Durante las siguientes horas Spencer cubrió una distancia de veintiséis millas (41.84 Km) Pero en su corazón y espíritu sentía que había recorrido aún más lejos.
Dios le habla
Durante la mitad de su maratón Spencer empezó a sentir que Dios le hablaba. Empezó a entender específicamente lo que había causado el tener un hueco en el centro de su corazón. Spencer siempre había puesto a Dios en primer lugar cuando era joven. Pero se dio cuenta que mientras tenía más y más éxito, dependía menos y menos de Dios, hasta el punto en que últimamente dependía más que nada en sí mismo. Claro que seguía diciendo que dependía de Dios pero cuando llegaban los problemas la primer fuente de sabiduría y guía era él mismo. Este pensamiento le preocupaba bastante ya que Spencer conocía muy bien un versículo en particular en el libro de Proverbios que dice:
“Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte” (Proverbios 14:12)
Spencer explica que, “Mi camino no me llevaba a la muerte, por lo menos no todavía. Pero estaba recogiendo una abundancia de ansiedades, temor y incertidumbre por el camino.”
Spencer compara su vida a la historia de María y José cuando le dejó atrás a Jesús en el templo cuando sólo era un niño. Después de algunos días en el camino a casa recién se dieron cuenta que no estaba Jesús con ellos. Se apuraron en regresar a Jerusalén y se aliviaron al encontrarlo en el templo conversando con los maestros de la ley. Al reflexionar en la historia Spencer se preguntó en dónde le había dejado atrás a Jesús. Pero aún más importante era saber en dónde encontrarlo de nuevo.
El descargo espiritual
Spencer encontró la respuesta a esta pregunta poco tiempo más tarde cuando se encontró con un tren detenido en la vía ferrocarril que le bloqueaba el camino. Mientras que charlaba con el maquinista Spencer de repente empezó a sentir algo que lo describe como un “descargo espiritual” de Dios ya que prácticamente todo lo que el maquinista le decía acerca del tren, Dios le empezaba a mostrar paralelos en el mundo espiritual. Spencer dice:
“Por ejemplo, el maquinista me dijo que a pesar de que el tren sólo viajaba por distancias cortas (sólo dentro del estado de Tejas) tenía dos tanques de combustible llenos en todo tiempo, uno en cada lado, los cuales tenían una capacidad de 5 mil galones (19 mil litros) cada uno. Usando el combustible de estos tanques el maquinista me dijo que el tren podría viajar de costa a costa sin tener que llenar combustible. Pero entonces, ¿para qué llenar los tanques para viajes tan cortos? El peso del combustible era necesario para que las ruedas no se resbalaran. No existe buena tracción cuando las ruedas de acero entran en contacto con las vías de acero. Por eso, con más peso existe más tracción. Entonces empecé a sentir que existía algún principio para la vida por descubrir ahí.”
Al siguiente el maquinista le demostró cómo podría aumentar la tracción aún más en una cuesta o durante condiciones con hielo si presionaba un botón para echar arena en las vías por medio de una manga neumática. Una vez más Spencer se percató de la analogía – necesitamos usar la oración para aumentar nuestra capacidad de agarrarnos cuando sentimos que las ruedas de la vida empiezan a deslizarse.
Finalmente, al darse cuenta de la razón por la cual Dios le había dado el deseo de hacer la caminata, Spencer le agradeció al maquinista y rápidamente regresó a casa, su mente llena de nuevas ideas.
“Tan pronto que entré a casa me fui al cuarto de mi oficina. Empecé a leer la Biblia, la Internet y cualquier otra fuente de información por las próximas horas para poder clarificar las ideas que revolvían en mi mente. Todo tipo de ideas se me venía a mi mente: un libro, un disco compacto interactivo, presentaciones, en fin, todo.”
Un llamado al liderazgo
Había una cosa que quedaba muy clara durante el transcurso de todo esto: Dios le estaba llamando a Spencer a ser un líder.
“Este llamado parecía lo lógico ya que había sido líder toda mi vida. Pero Dios insistió que no debía de seguir haciendo las cosas como las hacía antes. Tenía que hacerlas a Su manera. No debía de ser el Sr. Trato-hecho que viajaba por todos lados. Dios quería que pasara el tiempo con Él para aprender acerca de lo que me había llamado y capacitado a hacer, no lo que yo mismo me había enseñado a hacer.”
Spencer también sentía que este llamado al liderazgo no era para él sólo. Tenía que compartirlo con su familia, sus compañeros y el mundo. Tenía una especial carga por los afroamericanos. Gracias a Dios Spencer había alcanzado un nivel alto en su carrera que pocos afroamericanos suelen alcanzar. Por eso, sentía que era su deber el ser ejemplo para los que le siguieran.
Spencer buscaba un modelo bíblico de lo que Dios le estaba diciendo. Quería encontrar a alguien ejemplar con las cualidades que Dios le había compartido.
“Al orar por esto, Dios me reveló el nombre Nehemías, uno de los profetas menores del Antiguo Testamento. Como nunca había estudiado acerca de la vida de Nehemías tomé mi Biblia y empecé a leer acerca de su deseo de reconstruir la ciudad y la gente de Jerusalén después de regresar del cautiverio en Babilonia y Persia. Era una historia de enorme perseverancia, obediencia y liderazgo. Sabía que había encontrado al ejemplo ideal.”
Al final del día Spencer se sentó en su silla y no pudo más que asombrarse. No sabía que Dios le había preparado tantas cosas para el día cuando se había levantado esa mañana. Había empezado el día descontento con la vida, preocupado por el futuro y sin poder de escaparse de sus circunstancias. Pero Dios lo sacó de su silla, lo llevó a caminar por veintiséis millas de la ciudad y después lo regresó a casa con una visión completa de cómo quería que Spencer dirigiera su energía en el futuro inmediato.
Triunfando dentro de la zona roja
Ese fue un día maravilloso que dio como resultado mucho fruto. Dentro de su libro Scoring In the Red Zone: How to Lead Successfully Under Pressure(Ganado en la zona roja: Cómo liderar bajo la presión) los lectores encontrarán una descripción detallada y definida de los conceptos y principios de liderazgo que Dios le enseñó a Spencer ese día y durante toda su vida, a pesar de que no siempre sabía que estaba usándolos en esos momentos. Pero Spencer nos recuerda que encontraremos algo más:
“Encontrarás los testimonios de dos hombres: Spencer Tillman y Nehemías. Estos dos hombres se propusieron a invertir sus vidas al servicio de Dios y de su pueblo. Oro para que estos dos testimonios te inspire a ser el líder que Dios te ha llamado a ser también.”
¿Sientes que a veces te apoyas demasiado en tu propio entendimiento? Es posible que este sea el momento de pedirle al Señor Jesús que te demuestre el camino que debes de tomar. Si no conoces al Señor Jesús te animamos a hacer la siguiente oración:
Señor Jesús, quiero conocerte personalmente. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Abro las puertas de mi corazón para recibirte como mi Señor y Salvador personal. Gracias por perdonarme mis pecados y por darme la vida eterna. Toma control de mi vida. Hazme la persona que quieres que sea. Amén.
Al hacer esta oración has tomado el primer paso para tener una relación personal con el Señor Jesús. Nos encantaría orar por ti y enviarte más información por correo electrónico.
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Una carrera construida en base a la “interferencia” divina